Crucifijos en las aulas

Me resulta asombroso que un pequeño grupo de padres del colegio Macías Picavea pretenda imponer a todo el centro, representado en el Consejo Escolar, su opinión sobre la retirada de los crucifijos. La Constitución Española indica que nuestro Estado es aconfesional, pero no laico, y mucho menos laicista. Manifestar la fe mediante unos crucifijos no debería molestar a nadie, salvo que la intolerancia y el fanatismo impidan ver o escuchar cualquier opinión contraria a la suya propia.

Estos señores se empeñan en alterar la convivencia y las normas del juego. La escuela pública está llena de carteles de sindicatos y asociaciones privadas de todo tipo. Las opiniones que manifiestan supongo que serán también muy molestas para muchos ciudadanos católicos, que, sin embargo, no se quejan de su presencia.
Si este grupo de padres desea ver reconocido su derecho, les basta con manifestar su opinión, junto a los crucifijos, de manera más respetuosa y menos fanática.