Pobreza cero: es posible

Hace algunos años, vi una película de ciencia ficción. En ella existían dos mundos: uno rico y otro pobre. El rico habitaba dentro de una cápsula donde los habitantes del exterior carecían de cualquier posibilidad de acceder.


Ese panorama ya no es ciencia ficción, sino una horripilante realidad. Nosotros somos los que habitamos en la cápsula de cristal, donde hay comida y riquezas. África, América Latina y Asia son los que están fuera, mirándonos cómo comemos.


¿No debemos parte de nuestro bienestar a su pobreza? Hemos olvidado cuando Europa colonizó todo el mundo, esclavizó a muchos de sus habitantes, robó sus enormes riquezas e impuso su cultura. Y ahora, ¿acaso no seguimos explotándolos con la política económica impuesta por el primer mundo a todo el planeta? Esta política sólo tiene en cuenta el beneficio económico, no el ser humano.


Europa y los países ricos han de comprometerse a acabar con la pobreza del mundo, así nadie querrá dejar sus tierras, su familia y sus costumbres.