Langosta muerta

Esta carta te la dirijo a ti, Cristina. M.: lamento mucho que seas una persona tan sensible como para llegar a tener náuseas o un trauma para toda la vida por ver cocinar una langosta. Es para elogiarte.
Te recomiendo que no enciendas la televisión cuando den las noticias, ni mires alrededor tuyo, pues sufrirías mucho. Por cierto, si algún día comes langosta, cierra los ojos: sabe igual y no sufres. Domingo Navarro.

 

El otro día vi, alucinado, cómo el cocinero que hay por las tardes en Televisión Española “mataba” en directo a una langosta, la cual seguramente llevaba un buen rato soportando el calor de los focos. Y lo hacía cortándole el cuello para pasar luego a sus experimentos culinarios. Ver algo así de escabroso, y en horario infantil, da mucho que pensar.


 Se agradecería que lo tuviese ya preparado y que la pobre langosta ya no se moviera mientras la torturan (palabra ésta que define a la perfeccción lo que pasó el pobre animal). Bastante tenemos como para aguantar que salgan tipos como éste y conviertan un programa de cocina en algo que debamos dejar de ver. Jesús Mas.