La 'peatonalización' de Pilar de Zaragoza

Desde el mes de agosto pasado, se están realizando obras para peatonalizar la calle Pilar de Zaragoza del barrio de la Guindalera, distrito de Salamanca. Unos vecinos estuvieron a favor, otros en contra. Los que estaban en contra, se centraban fundamentalmente en los enormes trastornos que la pérdida de plazas para aparcar en la calle (más de 150) iba a suponer para aquellos que no podían pagar una plaza privada de garaje. A pesar de todo, la obra se llevó a cabo.

Ahora es una calle peatonal, se supone, y digo que se supone, porque resulta, que al haber dejado amplias aceras, es la zona ideal para que continúen aparcando los vehículos privados los días festivos, que no sólo circulan tanquilamente por una calle en la que está prohibido hacerlo, sino que disponen de una fantástica extensión sin bordillos para dejarlos sobre unas aceras, que además, por los materiales con los que están construídas, no aguantarán mucho tiempo semejante peso. Este martes, día 8 de diciembre, a la altura de la calle López Heredia, había exactamente 6 coches aparcados sobre las flamantes aceras. Y así cada festivo. Nos preguntamos, exactamente, en qué consiste una reforma de una calle en la que lo que han conseguido, aparte de desquiciar a los vecinos con los ruidos y todo tipo de molestias, es dar más facilidades para poder circular y aparcar a quien le da la gana, con total impunidad.