El mundo al revés

No hace mucho, en la televisión, ha salido un reportaje sobre las cárceles españolas y me veo en la obligación de retomar el tema de los enfermos mentales y de sus derechos. Un preso tiene sus derechos, muchos de ellos, incluso demasiados, diría yo.

Mientras tanto, el resto de ciudadanos que nos las vemos y deseamos para llegar a final de mes tenemos que soportar cómo a los presos no les falta de nada. Me parece increíble que los asesinos, los pederastas, los violadores, los narcotraficantes y los políticos corruptos tengan todo tipo de derechos y de beneficios sociales y, en cambio, los enfermos mentales se vean obligados a aguantar todo tipo de abusos físicos y psicológicos.