Ella baila sola

Todavía recuerdo a Elvira asomada en aquel balcón de la calle Génova mientras escuchaba el jaleo de la calle. A ella esos gritos le sonaban con sordina porque bajo su punto de vista había llegado el momento de cambiar de rumbo. Posiblemente él pensaba lo mismo en aquel momento.

Pasó el tiempo y el consenso matrimonial pasó a mejor vida en ese asunto. Él fue convencido de lo contrario a lo que le decía su corazón y decidió seguir adelante... en una huída hacia un futuro incierto plagado de más arena que cal. Ella decidió seguir a su lado a pesar de todo... porque a día de hoy él no vira. Ella Baila. Sola.