El aborto y la erradicación de la pobreza

Firmé la Declaración de Madrid sobre el aborto, junto con otros 2.000 científicos, el 17 de marzo. Quiero agradecerles que hayan trasladado el texto de la Declaración de Madrid a las autoridades responsables de la aprobación o modificación de la nueva ley del aborto. Sin embargo, deseo también transmitirles mi opinión respecto al desenlace elegido para la manifestación del 17 de octubre. Han ignorado que en esa fecha se celebra el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Este hecho, aparentemente insignificante, pudiera albergar contradicciones. Desde hace años, muchas personas nos manifestamos el 17 de octubre contra la pobreza en Madrid, exigiendo el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y, en definitiva, una oportunidad para todos los seres humanos de tener una vida digna.

¿No conocían dicha fecha? ¿La conocían pero la ignoraron? Sabrán ustedes lo difícil que es cuantificar los abortos espontáneos no deseados en países en vías de desarrollo por falta de datos. También que, dejando a un lado anomalías congénitas, las principales causas de dichos abortos son enfermedades (malaria, sida, etc.) y el estado de ánimo de la madre (también responsable de muchos partos prematuros).

Manifestarse por erradicar la pobreza es, por tanto, una manera de: 1. Manifestarse para evitar innumerables abortos no deseados por tantas madres que pierden a sus bebés debido a enfermedades como la malaria y el sida, o porque su estado de ánimo no les permite retener a su hijo en su seno. 2. Manifestarse por el "derecho a vivir" de los 16.000 niños y niñas menores de cinco años que mueren cada día por una malnutrición evitable. 3. Defender que "cada vida importa" por igual.

Por ello, defendiendo ustedes el "derecho a vivir" bajo el lema "cada vida importa", no comprendo por qué ignoraron que el 17 de octubre era el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. ¿No conocían dicha fecha? ¿La conocían pero la ignoraron? Se manifestaron precisamente ese día, sin mencionar ninguno de los tres aspectos referidos. Una buena oportunidad perdida para decir "sí a la vida, sí a la mujer", para todos y todas por igual, que les invito a tomar en consideración para futuras ocasiones.

(*) Carta enviada también a la plataforma Derecho a Vivir.