Lástima de playas

El pasado domingo fui a disfrutar de uno de los últimos días de playa aprovechando las cálidas temperaturas que hemos disfrutado estos días. Con la intención de poder maravillarme de una buena playa en el entorno de un parque natural, fui a Matalascañas.

En los más de 22 años que llevo veraneando, jamás había podido observar un entorno tan sucio y descuidado como el de la playa de los Palos. No tuvo que ver la cuestionable administración del Ayuntamiento de Almonte, sino, a mí entender, la falta de respeto por el medio ambiente que se concibe en la sociedad; botellas de plástico, latas de refrescos, paquetes de patatas y tabaco, colillas a cientos.

Nos quejaremos probablemente de la falta de personal de limpieza en este caso, o de la falta de contenedores y papeleras. Pero llevar una bolsa donde depositar todos nuestros residuos y no permitir ni tan siquiera que una simple cáscara de pipa ensucie la arena será la mejor arma para poder disfrutar año a año de nuestras maravillosas playas.