Pasatiempo para mentes estrechas

A. trabaja en un restaurante de comida rápida.

Pero la religión de A. le impide tocar carne de ternera el jueves, por lo que cada vez que alguien le pide un pepito de ternera un jueves, replica que lo siente, pero que su conciencia (es decir, su religión, que, a diferencia de las otras, es única y verdadera) se lo impide. A, obviamente, es despedido.


B. tiene más suerte que A., ya que su trabajo es objetivamente mucho mejor: gana mucho más, trabaja mucho menos. B. es funcionario en un municipio de un país laico. Pero a veces le toca casar a gente a la que su religión, que es la única y verdadera, le ha enseñado a odiar, por lo que argumenta que su conciencia le impide hacer aquello por lo que le pagan: cumplir las leyes. ¿Qué pasará con B? Para salvaguardar su conciencia, ¿renunciará a su nada despreciable sueldo y dejará su cargo a alguien más apto para su trabajo? ¿Puede un bombero argumentar objeción de conciencia? ¿Y un policía? ¿Y un médico?