Observemos más

A usted, lector, que seguramente está leyendo estas líneas en una de las miles de salas de butacas de cualquier organismo público; a usted, que mira un cuadrito negro que irá por el número 12 y usted tiene el 125; a usted, que le queda mucho tiempo esta mañana, le invito a observar la publicidad engañosa que hay de adorno en las paredes de donde esté, las mesas vacías que estarán delante de usted y las colas para recoger impresos que deberían estar accesibles al público. Observe a su alrededor la virtud de la paciencia de los espectadores… ¡Para que después digan que hay violencia!