Qué asquito caminar por Madrid

El otro día en la calle increpé a un joven que escupió justo a mis pies cuando caminaba tranquilamente por el barrio. "¡Deberían multaros cada vez que escupís en la calle!", le dije, y el joven ni se inmutó. Las calles de Madrid se han convertido en vertederos de escupitajos, mocos, meadas de hombres y perros, y cagaditas de estos últimos, que dicho sea de paso, pocas veces son recogidas por sus dueños. Si añadimos los papeles, chicles, colillas, restos de comida, latas, botellas, bolsas, y todo aquello que los viandantes y conductores tienen a bien arrojar a la vía pública sin el menor pudor o disimulo, caminar por Madrid se convierte en un asquito. Lo más in es ver a personas escupiendo dentro de los vagones del metro, del cercanías, y de los autobuses de la EMT. Para que luego digan que el transporte público no contamina.

Todo sea que con tanta baba y esputo suelto no cojamos la gripe 'puerca'. Quizás seamos olímpicos, pero limpios, muy poquito, porque qué asquito da caminar por Madrid. Mi propuesta, para calmar mi impotencia, es que se multe sistemáticamente a las personas que escupen en la calle, ya que como bien reza el dicho popular, "a grandes males, grandes remedios" y hasta que no nos tocan el bolsillo, parece que la cosa no va con nosotros. A ver si de este modo se acaba "el chollo".