¿Dónde están las medidas?

Tengo la imperiosa necesidad de comunicar lo que estoy sintiendo en estos momentos. Estoy avergonzado de la forma en que estamos llevando el problema de la gripe A. Mi hijo ha vuelto de la Riviera Maya el 2 de mayo en un vuelo procedente de Cancún, allí le tomaron la temperatura y le dijeron que rellenara un formulario, vinieron en el vuelo con mascarillas que ellos mismos consiguieron, pero que no se les proporcionó por la tripulación u otro estamento. Mi sorpresa se produce cuando hablo con mi hijo y me dice que al llegar a Madrid, salen del avión como si de cualquier vuelo ordinario se tratara. ¡No puedo creerlo Nadie se encarga de transmitirles la magnitud del problema, de explicarles que tienen que mantener unas medidas de aislamiento preventivo, de usar mascarillas en los transportes que tienen que tomar de nuevo para llegar a sus casas. De las medidas que deben observar durante siete días a partir de su llegada, cubriendo un posible periodo de incubación del virus. Esperemos que ninguno enferme y que no contagien a nadie, que sus familias o compañeros de trabajo no enfermen de dicho virus.

Mi hijo debe pensar que soy un exagerado, que no hago más que darle la tabarra al decirles que los 21 compañeros que vienen con él, al coger el tren Talgo desde Madrid a Cádiz, deben de hacerlo con las mascarillas colocadas (¿es posible que nadie de la Administración del Estado les haya dicho lo que tienen que hacer a su llegada a Madrid?).

Es inconcebible que estemos así en nuestro país. Me avergüenzo públicamente de la Sanidad Pública española; soy consciente de que hacemos otras muchas cosas bien en nuestra Sanidad, pero estas medidas no son difíciles ni complicadas de tomar y pueden tener una trascendencia decisiva en el control de este problema. Creo que la Administración Pública -además de tranquilizar a la población diciendo que el problema está bajo control, disponer de fármacos y centros de tratamiento adecuados, que está muy bien- debería emplearse con más dedicación a la tarea de prevención (de verdad), que puede resultar mucho más eficaz y mucho más económica y tranquilizadora para la población, al ver que la están cuidando y están velando por su salud de cerca.