La caída de Berlusconi

Por fin hay sólidas esperanzas de una próxima caída de Berlusconi. En efecto: para salir de la crisis, en vez de limitarse a pedir que se bajen los salarios (menos el suyo), como ha hecho aquí Montilla, ha tenido el valor de exhortar a los italianos a que trabajen más. Recuérdese la célebre afirmación del italiano que, tras repetir la frase inicial de su Constitución "Italia es una república fundada sobre el trabajo" continuaba "¡por eso yo soy monárquico!".

No revelaré que se suele atribuir tan famosa expresión a un napolitano, en modesto pero cordial homenaje a la impresionante manifestación, -por su volumen y valor físico- que estos días han realizado en Nápoles contra las mafias; acto que ha llenado de orgullo y esperanza a todas las personas de buena voluntad, que deseamos lo mejor, a este respecto y en lo relativo a Berlusconi, a nuestro vecino país.