Acercarse, calladitos

Yo no sé por qué se ha montado tanto escándalo porque un sacerdote haya prohibido en Granada a unos padres que vayan con sus hijos, de dos meses y cuatro años, a misa, porque arman ruido. Está en su papel: no ha hecho sino proclamar y educar a lo que se exige que hagan todos los fieles, de cualquier edad, en esa Iglesia tan bien ordenada jerárquicamente, como un auténtico ejército de salvación: acercarse al clero, sí, pero todos bien calladitos.