Poco de Matemáticas, menos de Derecho

Ayer publicaron, en la sección de Cartas de los lectores, una misiva que afirmaba que los 700.000 millones inyectados por el Gobierno estadounidense en la banca, divididos entre los 6.400 millones de habitantes de este planeta, es igual a 109 millones de dólares por persona.

La realidad es que es igual a 109 dólares, sin millones. Es una simple división, pero he observado este mismo error en cadenas de e-mails que he recibido últimamente.

También se habla, en otra carta, de la objeción de conciencia (a la asignatura de Ciudadanía) como un derecho fundamental, cuando los derechos fundamentales se recogen en la sección primera de nuestra Constitución (del art. 15 al 29), siendo el caso que el artículo que hace mención a la objeción de conciencia se halla en la sección segunda (artículo 30) y, por lo tanto, no es fundamental.

Si la objeción fuera un derecho fundamental, se podría objetar a cualquier cosa, como pagar multas de tráfico, pagar impuestos o estudiar Matemáticas; esto último es lo que parece que hizo el autor de la primera carta que he citado.

Conste que no soy economista, ni jurista, tan sólo un modesto profesor de Filosofía que se pasma ante la ignorancia supina de la que últimamente hacemos gala en este país.