Banqueros que se forran

Francisco González, presidente del BBVA, se ha llevado a casa en 2008, el primer año de crisis galopante, más de 16 millones de euros, a lo que hay que añadir las pequeñas gabelas de un fondo de pensiones, más un blindaje de 100 millones de euros.

Éstos no son sueldos inmorales, que también. Esto es un verdadero latrocinio, un vaciamiento de las empresas en beneficio del propio bolsillo y como instrumento defensivo para poder seguir detentando el cargo.

Un presidente que, por cierto, prejubila a todo el mundo a los 50 años -él cumplirá los 65 años el próximo 19 de octubre- y que externaliza todas las funciones administrativas. Alguien debería acabar con esto. Y es que la crisis no es la misma para todos. Por ejemplo, los accionistas