‘Bolardomanía’

No se explica la finalidad de estos cacharros llamados bolardos. Tiene que haber pingües ingresos tras tanta bolardomanía, que, pese a su proliferación, no impide aparcar a los coches, porque les dejan de 30 a 40 centímetros de acera y se pueden subir con dos ruedas.


Sin embargo, resta esos centímetros a las estrechas aceras, imposibilitando la circulación de dos personas juntas o la de una con una bolsa.