Matrimonio homosexual y comunión

Hace pocos días, en Guarromán (Jaén), un sacerdote negó la comunión a un homosexual que poco antes había anunciado a bombo y platillo el ‘matrimonio’ con su pareja.

Algunos medios han valorado negativamente la actitud de ese sacerdote, al que han tratado de intolerante.

Pero les parece lógico que si alguien quiere jugar al fútbol, haya de seguir el reglamento de este deporte, y si no lo sigue, que se le se le pueda expulsar por ello. Y si un político no sigue la disciplina de su partido se le abre expediente, se le da de baja y a nadie le extraña.

No entiendo, por tanto, que a alguien le escandalice la actitud de ese sacerdote por ser coherente con la doctrina de la Iglesia en este tema. Lo que sería un contrasentido es que se consideren pecaminosas las relaciones homosexuales y se administre la comunión a quienes de manera pública y notoria las mantienen, además de ser motivo de confusión para los fieles que asistían a esa celebración litúrgica.

No puedo juzgar la conciencia del homosexual, pero, más que una manifestación de fe, su actitud lo que parece es una provocación.