Interés urbanístico tras los incendios

Jamás podré olvidar la bellísima imagen que durante tantos años nos regaló el idílico pueblo de Mijas, con su espectacular sierra de fondo, totalmente teñida por un manto verde de pinos. Al principio fueron las canteras las que poco a poco comenzaron a destrozar esa sierra.

En agosto de 2001 ardió la mayor parte de la cara sur o litoral de la sierra. Muchas promesas se hicieron entonces por parte de los políticos de que aquello «nunca mais» volvería a ocurrir y que pronto se pondrían manos a la obra para limpiar el monte y volverlo a regenerar. Sin embargo, desde aquel 2001 hasta hoy no sólo no se ha terminado todavía de limpiar el monte, sino que las campañas de reforestación han sido casi nulas.

 El 4 de septiembre se iniciaban dos pequeños focos de incendio en esta última zona. Después de más de una hora, aquello era desolador, un único helicóptero con un pequeño saquito de agua intentado apagar dos focos de incendio.

Y yo me pregunto: ¿cómo podemos tener tan poca efectividad y tan lentísima capacidad de reacción a la hora de atajar un incendio? Mucho me temo que los grandes intereses urbanísticos siguen siendo la mano negra que hay detrás de todo esto.