Crisis en la haurreskola

Que estamos en crisis es un hecho que ya nadie se atreve a negar. La clase política, ante la cercanía de elecciones, compite por presentarse ante la ciudadanía como adalid en la lucha por superar la crisis, bombardeándonos con diferentes baterías de medidas a aplicar, cada cual más eficaz que la anterior, pero que nunca acaban de materializarse. Y cuando esto sucede es como para echarse a temblar. Ocho trabajadoras y 300 familias de la villa se acaban de ¿beneficiar? de la última medida de PNV e IU para ayudar a sobrellevar la crisis. La decisión de Ibone Bengoetxea de suspender, en plena crisis económica, el servicio de catering de las escuelas infantiles ha supuesto el despido de 8 trabajadoras, así como un gasto extra importante para 300 familias. La decisión del Gobierno municipal, grave, sólo se puede considerar como una burla, habida cuenta de que durante la matriculación la web oficial del Ayuntamiento ofrecía comedor gratuito y más personal de apoyo con el objetivo de mejorar el servicio que se ofrece, frase que misteriosamente desapareció de la página el pasado miércoles. Bengoetxea debería ofrecer explicaciones públicas ante este más que evidente engaño. PNV e IU deben restablecer el servicio gratuito de comedor y readmitir a las ocho trabajadoras despedidas.