Catalán no impuesto

En respuesta a la carta de Raquel Cañellas.

En la que criticaba a la Generalitat por la campaña Parla amb llibertat, me gustaría aclararle que la Generalitat no impone el catalán en la vida privada de las personas (faltaría más), pero debe velar porque éstas puedan usar el idioma del país donde viven.

Por eso, los servicios a los ciudadanos, como comercios y escuelas, están obligados a utilizar el catalán. No es para fastidiar a los comerciantes, sino para salvaguardar los derechos de los consumidores. Puede hablar lo que quiera, pero cumpla la ley y ponga sus carteles en catalán.