Gràcies per l’atenció

El pasado domingo me dirigía a casa de una amiga que celebraba su cumpleaños y al bajar del autobús de la línea 50 me di cuenta de que había olvidado la bolsa con su regalo en el bús.

Me sentí mal porque, como todos los regalos, más que un valor económico, tenía un valor sentimental.

Fui a la parada del 50 en sentido contrario y cuando pasó le comuniqué al conductor mi problema. Él me dijo que haría una llamada para intentar recuperarlo, y así lo hizo. Me dijo que esperara hasta que regresara el bus que me había llevado hasta allí para intentar recuperar lo ya dado por perdido. Esperé y cuando por fin llegó el bus, el conductor me lo había estado guardando.

Quiero agradecérselo a TMB, y en especial a ambos conductores, porque gracias a su eficacia y rapidez, permitieron que el domingo alguien pudiese tener la ilusión de recibir un regalo de una amiga un tanto despistada.