Trenes sin música

La misma Renfe que prohíbe fumar en sus trenes es la que obliga a los viajeros de Cercanías a oír música mientras viajan.

Garantiza espacios libres de humos en consideración con las personas que no quieren respirarlos pero los llenan de música con una absoluta falta de respeto hacia quienes no desean oírla. Yo subo al tren para que me transporten, no para convertirme en víctima del empeño de Renfe de amenizarme el viaje con algo que no he solicitado y que no sólo no me interesa, sino que me molesta.

Lo que me produce «crisis de ansiedad» no es la prohibición de fumar en el tren, es esa música. Hace tiempo que me libré del vicio de fumar, pero conservo el de escuchar música cuando a mí me apetece, que no es, desde luego, mientras voy en tren. Como aportación al año de la lectura, Renfe podría silenciar ese ruido absurdo y concederme la posibilidad de leer durante el viaje.