Las mascotas en los autobuses

El viernes pasado me dispuse a subir al bus con mi pequeña mascota en su receptáculo homologado. Al subir, el conductor me recrimina gritando: «Eso qué no salga de ahí!». ¿Eso? E s un perro, y está en su receptáculo, en el que, tal y como indican en tmb.com, deben viajar los animales.

Pues bien, este conductor después de decirme todas las sandeces, pegó dos frenazos tan bruscos que me caí, yo y otro señor. Lo que ocurre en Barcelona es que tenemos los peores servicios de transportes que hay en toda Europa.