A la playa, aunque haya crisis

Como ocurre todos los años por estas fechas, la operación salida veraniega se ha puesto en marcha. La gente, en especial la de las grandes ciudades, sale catapultada hacia las poblaciones del litoral para poder disfrutar de sus ansiadas vacaciones anuales.

Los largos desplazamientos, las enormes retenciones en las salidas, las complicaciones de tan abundante tráfico, así como el agobiante calor que nos asola no son óbice para poder ir a la caza y captura de un cachito de playa.

De nada sirve que los expertos económicos nos recuerden machaconamente la época de desaceleración que estamos atravesando, la cual no se normalizará antes de 2010.

Ni tampoco parece que nos cause efecto la reciente subida de la luz, el incremento del euríbor, así como el rally alcista del petróleo. Al menos en apariencia, la vida sigue igual, aunque el crudo nos lo haya puesto más crudo.