¿En el Ejército hay apestados?

En pleno siglo XXI donde parecen haber desaparecido todas las distinciones sociales, excepto las que el poder adquisitivo condiciona, nos encontramos un Ejército que se vende como moderno, solidario y profesional. Parece que dentro del Ejército todo es un reflejo de una sociedad moderna y tolerante. Basta como ejemplo el reciente alumbramiento de la Sra. ministra de Defensa, tan comentado últimamente.

En el Ejército ser oficial es algo así como ser aristócrata

Pero la realidad es bien distinta. El Ejército sigue siendo una institución clasista, donde ser oficial de la superior es algo así como ser aristócrata, ser suboficial es ser burgués y pertenecer a la tropa es ser plebeyo y “apestado”. Luego hay otras escalas que navegan entre unos y otros, pero sin ser unos y otros. Y baste otro ejemplo: en el Cuartel General del Ejército de Tierra, hay tres cafeterías, quizás antaño, una era de oficiales, otra de suboficiales y una última de tropa.

En la actualidad ninguna es exclusiva de ninguna escala; en la de “oficiales” entran suboficiales, funcionarios de todos los niveles y personal ajeno al Ministerio, tales como proveedores, visitas, etc. Lo mismo en la cafetería de “suboficiales” y tropa. Y no, no me he olvidado de nadie, en ninguna de las dos cafeterías puede entrar la tropa. Tiene prohibido el acceso. ¿Motivo? Debe ser por lo de “apestados”. Para eso tienen su cantina, donde por otra parte está siempre llena de oficiales y suboficiales.

Y no es un caso aislado, el Ejército esta pensado y creado para las altas escalas, esas que parecen pasar de padres a hijos. El 90% de los fines sociales son para la escalas de oficiales y de suboficiales. La tropa profesional que por otra parte es el grueso de la fuerza, solo tiene dos residencias en toda España, por ejemplo. Y con este panorama de modernidad y profesionalidad pido a los jóvenes de este país que pasen a formar parte de un ejército moderno, donde se les tratará como lo que son, unos apestados.