A Ana Carmen Trujillano y su visión distorsionada de la belleza

Visión distorsionada de la belleza

En relación a la carta publicada el pasado lunes 26 de mayo «La belleza reside en el interior», firmada por la lectora Ana Carmen Trujillano, tengo que decir que me avergüenzo de ser mujer cuando leo textos como éste, en el que una mujer dominada por sus impulsos machistas tacha de sinvergüenzas a quienes no tengan el mismo gusto clásico que ella a la hora de vestir.

La inmoralidad no está en quien lleva vestido corto para combatir el calor y estar cómoda, sino en quien lo ve con los ojos y la mente sucia pensando que la mano del diablo se encuentra tras esa mujer.

Te equivocas, la libertad no es que todo el mundo vista como tú quieras, la libertad está en la variedad, en la posibilidad de salir como te plazca sin que nadie venga a juzgarte por tu atuendo, porque, como tú dices, la belleza está en el interior.

A una mujer no se la reduce a objeto sexual por como vista, sino por lo que se dé a valer sin importar la largura de su falda o la profundidad de su escote.

Disfruta de la vida sin preocuparte de los demás, serás más feliz. Yo soy feliz siendo una desvergonzada, lo reconozco. Amagoia Rodríguez Arranz. Málaga.