Petróleo y coches

Hoy en día se podrían comercializar vehículos que usen energías menos contaminantes y no ayuden a potenciar el cambio climático, que va a tener consecuencias desastrosas. Si tanta urgencia hay para solucionarlo, si se va a producir una catástrofe de dimensiones descomunales, ¿por qué no imponer medidas drásticas? Porque lo primero es lo primero. Y el dinero llama al dinero. Hay que hacer negocio y apurar al máximo las reservas de petróleo que rigen la economía y vender los modelos de coches que aún se fabrican. En parte es lógico si yo, dueño de una gran marca automovilística, me niego a ceder y ganar menos cuando la competencia no piensa hacerlo. No es por ser fatalista, pero si todo apunta a un final trágico, se deberían tomar decisiones más a corto plazo, ¿o acaso en la otra vida se puede pagar con petrodólares?