Trenes sin adaptar

El 15 de mayo cogimos el Talgo hotel a Granada. Al comprar los billetes advertimos de que éramos tres personas en silla de ruedas (dos manuales y una eléctrica) y no pusieron inconveniente alguno.

La sorpresa llegó cuando nos dijeron que no podíamos subir porque el tren no estaba adaptado. Insistimos en hallar una solución. Nos propusieron viajar dejando en la consigna de Sants la silla eléctrica, opción inviable, ya que el propietario la necesita.

Al no ser posible irnos sin la silla propusieron subir al chico en brazos y acostarlo en una litera durante todo el trayecto. Desmontaron la silla para subirla y permaneció desmotada todo el trayecto.

Cuando uno estaba montado, el tren arrancó. El resto empezamos a gritar, pero nadie hizo caso, sólo un viajero que detuvo el tren y pudimos subir. Es vergonzoso que los trenes de largo recorrido no estén adaptados. O por lo menos la persona que nos vendió los billetes tendría que haber advertido de que los trenes que pretendíamos coger no lo estaban.