Las cabezas de ETA

Una vez más, la Guardia Civil ha cercenado la cabeza de la mafia etarra. Brotará otra. Hay que seguir cortándolas y preguntándonos sobre su capacidad para regenerarse.

Este ejército de desgraciados seguirá derramando sangre ajena. Les encanta sentirse víctimas, se encuentran muy cómodos envueltos en esa mitología del pueblo vasco oprimido, denominándose a sí mismos «ideólogos», como si para poner bombas se necesitaran ideas.

Se niegan a aceptar el hecho de que desde hace tiempo tienen lo que piden, pero siguen pidiéndolo. Por eso, cada día son más mafia y menos ETA, y sus «ideólogos» deben tener grandes dolores de cabeza para seguir explotando el mito sin que los obreros del amonal noten que su empeño carece de sentido.