Sociedad dormida

Vivimos en una sociedad donde lo más importante es el yo, nuestro trabajo, nuestro sueldo, nuestra casa, nuestras vacaciones y nuestros problemas. En unos cuantos años de disfrutar lo que nuestros políticos han dado en llamar la ‘sociedad del bienestar' nos hemos narcotizado con el éxito personal e intransferible de cada cual.

Todo da igual mientras no me toque a mí, el problema es que antes o después me tocará

Esta sociedad ya no protesta, no se inmuta, está drogada, da igual que una barra de pan cueste 0,60 euros (100 pesetas), que el litro de combustible llegue a 1,27 euros (211,31 pesetas), que el euríbor roce el 5%, que la luz vaya a subir un 11%, que haya gente que no pueda hacer frente a los pagos que los asfixian. Todo da igual mientras no me toque a mí, el problema es que antes o después me tocará.
¿Qué pasaría si la ciudadanía tomara conciencia de que nos están engañando, que nos exprimen diariamente? ¿Qué ocurriría si dejáramos de pagar nuestras hipotecas los próximos seis meses? ¿Y si dejáramos de poner combustible en una marca de gasolineras? ¿Y si no compráramos en un determinado centro comercial? Tenemos el poder de cambiar las cosas que nos afectan, pero hay que movilizarse, crear corrientes de opinión, utilizar la cabeza y actuar. ¿Seremos capaces de ello?