Vivir del cuento

El colmo de la despersonalización es no ser dueño de tu propio cuerpo, llevarlo marcado como ganado o esclavo con la firma de alguien que se dice artista del tatuaje y no poder mostrarlo sin su permiso, como le sucede al futbolista Beckham. Esto es contradictorio con un personaje que vive de su físico, hombre objeto, hombre anuncio por mor de una popularidad ganada a base de patadas y atractivo.

Este futbolista es un símbolo de esta sociedad, donde prima lo superficial y donde se enseña a vivir del cuento.