Tussam

El día 21 de junio viajaba en la línea C2. El conductor reclamaba al coche taller que le arreglaran las puertas de salida por avería. Los viajeros tenían que usar la delantera. Desde control le dicen que en la próxima parada de El Parlamento estarían los mecánicos para arreglarlas. Pero no estaban.

Me apeo en la calle Torneo. Hago mis recados por La Alameda y vuelvo a coger la misma línea y coincide que es el mismo autobús y observo que los usuarios salían y entraban por la misma puerta. Al preguntar al conductor si se habían roto otra vez, me contestó que aún no habían llegado los mecánicos.

Esta falta de atención y consideración con los usuarios merece publicar mi denuncia, culpando al responsable de Tussam, que juega con la vida de los viajeros, porque no podemos culpar a los empleados, cuando se sabe que desde el Ayuntamiento contratan a un nuevo director gerente para la mejora del servicio.