Escuela de idiomas de Carabanchel

En Carabanchel, aunque pagamos lo mismo que el resto, debe ser que somos ciudadanos de segunda clase. Como ejemplo, la escuela oficial de idiomas en la calle Portalegre.


El sitio es lóbrego y muchas aulas son las del colegio de al lado. Así gente adulta tiene que usar mesas y sillas de niños pequeños, claramente inadecuadas. También nos ponen mala cara si utilizamos el servicio, porque lo limpian a la hora que nosotros tenemos clase.


Pero lo peor no son las instalaciones: es la amabilidad de la dirección y la secretaría.


Este año, sin ir más lejos, han tardado un mes en sacar las fechas de los exámenes de septiembre, y encima no las dicen por teléfono, ni las ponen en la web (la tienen de adorno, según parece).


Ahora, con el horario de verano, sólo puedes ver los tablones con la información de 10.00 a 13.00 horas y tienes que faltar al trabajo. Para las matriculaciones, más de lo mismo, un día para ver si estás admitido, otro para coger el sobre y otro para entregar la matrícula.