Sanciones a los 'hooligans'

Para el Ayuntamiento de Barcelona, el hecho de que unos barceloneses expresasen su rechazo a las actuaciones incívicas de unos turistas, seguidores del Glasgow Rangers, fue motivo de sanción. En cambio, que esos hooligans realizasen sus necesidades en la vía pública y ensuciasen las calles con basura no era sancionable.

A tenor de lo sucedido, Barcelona es una ciudad abierta al incivismo y el libertinaje, o por lo menos esa es la imagen que el alcalde Hereu está dando en algunos países. Es una ciudad donde puedes orinar en la calle, emborracharte y hacer botellón. Sin embargo con los barceloneses se aplica una política autoritaria y represiva que impide ninguna muestra de oposición o indignación, y donde, por expresar libremente nuestro rechazo al incivismo, unos jóvenes tendrán que pagar 1.400 euros.

Sin embargo, los que orinaron en la calle se fueron tan felices y ciertamente aliviados después de pasar unas horas de desenfreno callejero.