Violencia entre iguales

Cualquiera diría que vivimos en una sociedad justa y que persigue el bienestar para todos, pero los medios de comunicación día tras día nos informan de la violencia doméstica y del acoso en las aulas entre iguales. Son muchos los que dicen que ha pasado siempre y que siempre pasará.


Lo cierto es que en el fondo de esos tópicos subyace una injusticia social que genera frustración y agresividad reprimida, que hace que las personas se comporten como lobos, utilizando la ley del más fuerte, donde el débil y el diferente son objeto de burlas y de toda clase de actos violentos. Vivimos en una sociedad libre, pero donde los valores como la solidaridad y el bien colectivo se han cambiado por el egoísmo, la competitividad y el lucro.


A la gente joven se nos pide que votemos y que colaboremos, pero la injusticia social sigue. Queda mucho por hacer, y los jóvenes reclamamos nuestro derecho a que se nos oiga y a hacer nuestra aportación para superar una de las asignaturas pendientes de la democracia.