Bilbao y sus plazas

Si mi padre, con sus 100 años, pudiera salir de casa y darse un paseo por su Bilbao recorriendo sus plazas, seguro que no identificaba la ciudad en que lo hacía. Zabalburu, Campuzano, Indauchu, Jado... Hoy la del Museo, mañana la de Arriquibar, han perdido su fisonomía y con ello va desapareciendo la identidad propia de nuestra Villa. Cuando monsieur Azkuna sea el alcalde de París, entonces lo primero que hará será cambiar las plazas de los Vosgos, Carrusel, Trocadero, Concordia... por otras más funcionales, sembradas de farolas, leones y bancos imposibles, de las que luego dirá, con toda desfachatez, que a él no le gustan. Cuando se borra la historia y se elimina toda referencia al pasado creando ciudades clónicas, ¿qué nos queda? Ánimo, alcalde, con su plazafobia, ya le quedan pocas. ¿Se atreverá con Albia?