Reducir los sermones

El Vaticano recomienda que los sacerdotes reduzcan sus homilías a diez minutos y las preparen para evitar el aburrimiento y la divagación. También ha censurado a los showmen, o párrocos que micrófono en mano convierten la misa en un mitin o espectáculo litúrgicamente incorrecto. La misa es el acto más sagrado que existe y los ministros de Jesús deben ponerse a la altura de lo que celebran.