Un partido sin ninguna etiqueta

Creo que España está necesitada de caras nuevas en la política. Los parámetros izquierda y derecha están agotados y ya va siendo hora de una verdadera regeneración democrática.

A muchos políticos se les llena la boca con la palabra democracia o con el tan recurrido progresismo. ¿Qué es la democracia sino proponer el mejor bienestar a los demás? ¿Acaso existe mayor forma de progresar que apoyar la vida y la familia?

¿Qué sería de nuestra sociedad sin la familia de la que emana toda vida? Derechas, izquierdas, liberales, conservadores, progresistas, continuistas… ¿no venimos todos de una madre y un padre, de una familia?

Es preciso olvidar etiquetas y dedicarse por completo a apoyar lo esencial para la sociedad: el Partido Familia y Vida es el único que verdaderamente está trabajando en un programa electoral escrito por personas –no por políticos– y para el bien común de las personas.

Leí esto de un sacerdote amigo: «Apoyar a la familia no es cuestión de ideologías, credos religiosos o pertenencias políticas. La familia es la raíz del árbol frondoso de la vida humana que está en riesgo de secarse y no podemos permitirlo, pues su muerte supondría la nuestra. De ahí también que cualquier iniciativa ideológica, religiosa y política, si lleva la impronta de la verdad y de la búsqueda del bien común, sea siempre bienvenida».