No le abren la rampa del autobús

Tengo 84 años y sufro artrosis en las plantas de los pies. Escribo esta carta porque, cuando cojo el autobús urbano para ir al médico (la línea 10, del barrio del Infante Don Juan Manuel), los conductores no me abren la rampa para minusválidos porque, aparentemente, no doy la impresión de estar realmente enferma.

El problema es que, cuando les solicito la rampa, los conductores del autobús la abren, pero de malas formas y yo me siento realmente mal. La gente que no sufre artrosis no sabe lo dolorosa que es esta enfermedad. No entiendo por qué les cuesta tanto abrir una rampa. Además, como yo hay otras muchas señoras que optan por no usar el autobús y llamar a un taxi. Con muy poco esfuerzo se puede facilitar la vida a muchas personas mayores.