Madres olvidadas

Soy madre soltera y tuve a mi hija en el año 93, muy deseada, pero con cabeza y realista con mis posibilidades. No tuve ninguna ayuda mensual hasta los tres años, tampoco cobré becas de guardería ni de comedor. Mi sueldo de administrativa superaba la renta para poder beneficiarme de ellas.

Por tanto, tampoco tuve cheque-bebé, y ni tan siquiera me corresponderá la vacuna contra el cáncer de útero (y eso que yo acabo de padecer uno de mama). Sin embargo, me gastaré los 600 euros que cuesta esa vacuna porque mi hija es lo primero.

Tampoco llegaré a cobrar ninguna beca de Bachiller porque se pasará la edad. Las ayudas tendrían que haber comenzado con la llegada de la democracia y la participación de la mujer en el mundo laboral. Somos muchas las que sacamos a nuestros hijos con nuestro esfuerzo, sin ninguna ayuda y seguimos totalmente olvidadas.