Vale la pena por una sonrisa

Éste es Pedro, un niño de 8 años que vive en un poblado de Bolivia y aún no ha podido aprender a leer ni a escribir.

Apadrinarlo me cuesta muy poco y me aporta el saber que estoy colaborando en la construcción de escuelas, hospitales y en dar una vida digna a los niños de este lugar poco privilegiado del mundo.

A pesar de tener pocas cosas, Pedro sonríe. Sólo por eso ya merece la pena escribirle cartas, mandarle fotos y apoyar un proyecto solidario