Civismo en el tranvía

Hace unos días iba en el tranvía cuando una madre subió con un cochecito de esos de dos por tres. Teniendo espacio de sobra, se puso en la puerta de acceso, bloqueándola tanto para salir como para entrar. Los viajeros tuvimos que salir por las otras, lo cual no es que fuera molestia, pero fastidia la poca consideración que tienen algunas personas con el resto.

Todos tenemos derecho a utilizar los medios de transporte colectivos, pero al hacerlo hay que pensar en los demás y no sólo en la comodidad de cada uno.