Su dolor es el mío

El domingo volvimos a manifestarnos en la Monumental contra las corridas. A los medios no parece casi importarles o no quieren dar la noticia por alguna razón. Sólo se nos menciona para decir, sorprendidos, que abucheamos al público. Dentro de esa plaza se tortura a un animal hasta la muerte, se le hace sufrir… y, con suerte, ese público verá cómo se le corta la oreja. Y si el toro está vivo, mejor, cuanta más sangre, más aplausos.

Dicho esto, ¿de qué se extrañan, de que se los llame asesinos o torturadores? Simplemente son cómplices de un asesinato de un inocente. No importa que no publiquen nuestras cartas. Seguiremos ahí mientras sufran, su dolor es nuestro dolor.