Mejores vestuarios y menos ornamento

Por fin el Actur tiene una piscina cubierta para el disfrute de los sufridos vecinos de este barrio.

El edificio, precioso, muy espacioso, con una decoración muy vanguardista, pero con tanto espacio, ¿no se podría haber hecho un vaso con un par de calles más? Y qué decir del vestuario de señoras (el de caballeros no he tenido el gusto).

Al igual que los vasos, pequeño, con dos cabinas sólo individuales, grandes, que se ven adaptadas para toda la gente que necesite la silla de ruedas.

Pero, curiosamente, ni un banco para que dejen sus cosas, ni una percha a su altura, que les facilitaría la ardua tarea de vestirse y desvestirse, ¿y por qué no algunas cabinas individuales para aquellas señoras a las que lo de desvestirse en público les resulta violento?

La zona de espejos, ridículamente pequeña y con un único secador de pelo, y sin ningún enchufe para poder conectar uno personal. No es una cosa de coquetería, es que en invierno vamos a coger todas las usuarias una pulmonía por salir a las nueve de la noche de nadar con la cabeza mojada.

Por lo demás, felicitar al Consistorio por la instalación.