A todas las madres

Nueve meses formando parte de ti, 36 semanas abasteciéndome de tu alimento para vivir, respirando de tu aire y oxigenándome de vida…

 252 días esperando a verme llorar y saber que tus brazos me acogerán, con unas lágrimas en tu mejilla…

Más de 6.000 horas deseando que la naturaleza siga su curso, cogido de la mano de la esperanza, para que cambie tu vida y motive una lucha que consiga lo mejor para nuestro bienestar.

Que selle un beso ese vínculo que nunca deberíamos ignorar y, de alguna forma, agradecerte que me has dado la oportunidad de vivir, de sentir y respirar.

Moriría por ti aunque no lo demuestre y defenderé tu honor hasta lo imposible.

Deja que te abrace, permite que te acaricie y cuéntame ese cuento del que nunca supe el final.

Nunca podré abrazarte lo suficiente como para compensar tan preciado tesoro, y te suplico que no me dejes solo en este espinoso caminar por un mundo tan hipócrita y cruel, porque me siento un niño cuanto tú no estás.

Ayúdame a hacer otro castillo de arena, junto al mar, revolquémonos en las dunas y volvamos a nadar.

No permitiré que estas palabras se las lleve el viento, y el espíritu que nos une brillará con humildad y continuarán en nuestros sueños, mientras haya olas en el mar.