Sobre la Constitución Europea (2)

Dicen que la política hace extraños compañeros de cama. Y es verdad.

El 20 de febrero voy a coincidir, aunque por diferentes motivos, con personajes de la talla de Carod o Llamazares en el no a la mal llamada Constitución Europea, la de los Morancos y los Polancos. Ellos, porque la palabra Constitución les produce urticaria. En mi caso por antiespañola y anticatólica.

Nada bueno podemos obtener de algo impuesto por Francia, pues su mayor anhelo ha sido hundir a España, especialmente una vez neutralizado el rival alemán, eso sí, con la inestimable ayuda del odiado americano.

También es atea, pues no recoge las raíces cristianas de Europa, a pesar de que contamos los años desde el nacimiento de Cristo. ¿Prefieren contarlos desde la hégira de Mahoma, quizá?