Reformar Bravo Murillo

Recientemente, el alcalde ha anunciado la futura remodelación de Bravo Murillo. Sin querer quitar importancia al cambio de pavimento, a las farolas, los bordillos rebajados, los bolardos o el drenaje en los alcorques, resulta casi desesperante comprobar, una vez más, la contradicción del discurso oficial con la realidad.

El diseño de una calle es fundamental para favorecer una forma de movilidad u otra. Cuando somos los madrileños quienes sufrimos una de las tasas de contaminación y atropellos más elevadas, debido casi en exclusiva al uso masivo del automóvil, es descorazonador comprobar cómo millones de euros se vuelven a destinar en mantener el mismo volumen de tráfico privado.

No se reduce ni el número ni el ancho de los carriles para coches, no se facilita el tráfico de bicis y las aceras poco más o menos mantienen la misma anchura. Con la reforma, la calle mantendría el carácter de vía rápida sin que los coches tengan obstáculo alguno (salvo cuando haya atascos, afectando al transporte público) para alcanzar peligrosas velocidades.