Cerrajeros de urgencias: un abuso

Pónganse en mi situación: sábado, dos de la mañana. Mi pareja y yo llegamos a casa y la llave no abre, llamamos a un servicio de urgencias y le pido presupuesto a la telefonista. Me explica que eso me lo dirá el técnico cuando vea el problema, que ella no puede darme esa información. Pasan 45 minutos y aparece el técnico, mientras... mi pareja y yo en la escalera del edificio.

Tres y media de la mañana, mira la puerta y empieza a escribir el recibo. Me dice que cobra en el momento o que le firme con mi DNI la factura como que acepto, una factura de 565 euros. Le digo que no tengo ese dinero, que es la mitad de mi sueldo, y me dice de muy malos modos que el desplazamiento al menos estoy obligada a pagárselo.

El señor se va después de dejarnos en la puerta y sin 50 euros. Y de repente sale un vecino por el ruido y nos presta una radiografía con la que nos abre la bendita puerta.

Moraleja: ‘vayan a un hotel si su puerta no abre o te juegas la vida saltando por la terraza, o estas sin comer un mes'.