Matanza de focas

El ser humano vuelve a demostrar lo peor de sí mismo perpetrando una sangrienta matanza entre las crías de focas, en Canadá. Año tras año, las imágenes me llenan de rabia y de impotencia.
A pesar de las numerosas voces que a nivel mundial piden clemencia, el gobierno canadiense se ha mantenido frío e imperturbable. Alegan que la población de focas amenaza los caladeros, mentira rebatida por científicos y expertos. Si el pescado escasea es por la pesca incontrolada. Lo que se esconde tras esta masacre son los intereses de la industria peletera para que sus ricos clientes presuman estúpidamente en el mundo rico.